Durante el último trimestre del año, cuando el ritmo del depósito alcanza su punto máximo, la salida de servicio no programada de una sola máquina interrumpe la cadena de preparación de pedidos y genera demoras en la dársena de carga. Gran parte de las averías graves o de los pequeños incidentes operativos comienzan como un desperfecto menor que pudo haberse detectado a tiempo con una revisión visual y funcional de cinco minutos.
Instituir un hábito de control previo al inicio de cada turno no solo protege la continuidad del trabajo, sino que respalda el cumplimiento de las normativas de Seguridad e Higiene vigentes. A continuación, detallamos la estructura fundamental de un checklist pre-operacional efectivo.
1. Inspección Estática (Con el Equipo Apagado)
Antes de dar contacto o encender el motor, el operador debe realizar una caminata de observación alrededor de la unidad para verificar el estado general del chasis y sus componentes estructurales:
Niveles de fluidos y fugas: Revisar el nivel de aceite de motor (en unidades a combustión), líquido de frenos y fluido hidráulico. Inspeccionar el suelo debajo del equipo en busca de goteos o manchas recientes.
Mástil, cadenas y horquillas: Comprobar visualmente que las cadenas de elevación tengan tensión uniforme, que los flexibles hidráulicos no presenten fisuras y que las horquillas no muestren deformaciones o desgaste excesivo en los talones.
Puntos de contacto y rodamiento: Inspeccionar el estado de los neumáticos (neumáticos o superelásticos), verificando que no existan cortes profundos, objetos incrustados o desgaste irregular que alteren la estabilidad de la carga.
2. Verificación Dinámica y Sistemas de Seguridad (Con el Equipo Encendido)
Una vez superada la revisión estática, se procede a encender la máquina para testear la respuesta de las funciones de mando y los dispositivos de advertencia:
Dispositivos de señalización y luces: Probar el funcionamiento del destellador (bocina y baliza), la alarma de marcha atrás, las ópticas de trabajo LED y los proyectores de seguridad (como el Blue Spot).
Mandos de elevación e inclinación: Operar la torre en todo su recorrido libre para verificar la suavidad de ascenso y descenso, comprobando que no existan ruidos extraños ni tirones en el sistema hidráulico.
Frenos y dirección: Realizar una prueba de desplazamiento a baja velocidad para evaluar la respuesta del freno de servicio, el acople del freno de mano y la precisión de la dirección asistida.
3. Registro y Protocolo de Reporte de Novedades
El checklist pierde efectividad si el hallazgo de una falla no se canaliza de forma inmediata hacia el área de mantenimiento:
Planilla de control firmada: Cada turno debe iniciar con el registro del orómetro y la firma del operador responsable de la unidad.
Criterio de inmovilización: Si se detecta un fallo crítico (fuga hidráulica mayor, falla en frenos o cinturón de seguridad inoperativo), la máquina debe quedar señalizada e inmovilizada hasta la intervención del servicio técnico.
Prevención de desgastes mayores: Informar pequeños desajustes a tiempo permite coordinar intervenciones preventivas rápidas antes de que se transformen en reparaciones complejas y costosas.
Conclusión
El checklist pre-operacional es la herramienta más simple y efectiva para proteger la inversión en maquinaria y resguardar la seguridad de la planta. Estandarizar esta rutina diaria permite afrontar los picos de demanda con una flota confiable, segura y disponible en todo momento.
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